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BOGOTÁ, Colombia.- Las expectativas de hallar vivas a entre 20 y 30 personas que quedaron sepultadas por un derrumbe de tierra, lodo y piedras en una carretera de Colombia son muy bajas, admitieron este martes las autoridades locales y los equipos de rescate en la zona.
El derrumbe, provocado por las fuertes lluvias caídas en la zona, se produjo este lunes cerca del municipio de Giraldo, en Antioquia (noroeste), en la vía que comunica la capital del departamento, Medellín, con el mar Caribe.
La carretera está en muy mal estado y todavía no se ha podido rescatar a ninguno de los sepultados, según constató Efe en el lugar del derrumbe.
Hasta la zona se desplazó hoy el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, quien se reunió con los familiares de las víctimas que se han comenzado a congregar en el lugar de la tragedia.
Santos, que recorrió el área del derrumbe en compañía del director de la Policía de Carreteras, el general Rodolfo Palomino, y del ministro de Transporte, Germán Cardona, entre otras autoridades, adelantó que las tareas de rescate se prolongarán durante varios días.
En esas labores, que comenzaron ayer mismo y se reanudaron hoy tras cesarlas durante la noche, participan unas 40 personas de Defensa Civil, bomberos, Cruz Roja, la Policía y el Ejército.
En el momento del derrumbe, las viviendas de la zona ya habían sido desalojadas, pero decenas de personas se encontraban en la carretera haciendo un transbordo entre dos autobuses.


 

 

 

 

 

 

 

 

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Planeta

Extraen el ADN de un chicle masticado hace 5,700 años













































































Cuerpos de auxilio rescatan a vario entre los escombros; mueren siete

Investigadores de la Universidad de Copenhague han conseguido extraer un genoma humano completo a partir de un "chicle" de resina de abedul con 5700 años de antigüedad encontrado en una excavación en Syltholm, en el sur de Dinamarca.

La investigación, publicada por la revista 'Nature', recoge además un análisis del ADN de plantas, animales y microorganismos también concentrados en el mismo material, el cual proporciona datos sobre los microbios orales y el tipo de alimentación de los individuos de aquella época.

Mascando con solera. Este chicle, de unos 5.000 años de antigüedad, hecho de brea de corteza de abedul, fue encontrado por una estudiante británica de Arqueología en Oulu, Finlandia.Este chicle, de unos 5.000 años de antigüedad, fue encontrado por una estudiante británica de Arqueología en Oulu.Universidad de Derby / EFE

El director del estudio y profesor asociado de la universidad danesa, Hannes Schroeder, subrayó que es la primera vez que se consigue extraer un antiguo genoma humano de algo que no sean huesos.

Este "chicle", obtenido a partir de calentar la corteza de abedul, se ha usado como adhesivo desde el Pleistoceno Medio (hace entre 760 000 y 126 000 años), y los pequeños trozos encontrados en los trabajos arqueológicos contienen marcas de dientes, lo que sugiere que eran masticados.

Tras secuenciar el ADN hallado en este material, los científicos determinaron que el individuo que lo masticó era una mujer, probablemente de ojos azules y con un tono de piel y cabello oscuros, genéticamente más cercana a los cazadores recolectores de la Europa continental que a los que habitaban en Escandinavia en aquella época. El estudio ha llamado 'Lola' a esta humana de la antigüedad.

Asimismo, en el examen del genoma no humano hallado, los investigadores detectaron especies características de bacterias orales, como el "porphyromonas gingivales", un patógeno conocido por causar la mononucleosis infecciosa o la fiebre glandular.

"Nos puede ayudar a entender cómo los patógenos han evolucionado y se han extendido en el tiempo, y qué les hace particularmente virulentos en un entorno dado. A la vez, nos podría ayudar a predecir cómo se comportará el patógeno en el futuro y cómo podría ser contenido o erradicado", señaló Schoereder.

Los resultados de la investigación también arrojaron pistas sobre la dieta de los individuos de la época a través de trazos de material genético de plantas y animales, entre los que se encontraron muestras de nueces y pato.

Según Schoereder, este material es una "fuente valiosa" e inexplorada de información sobre la composición genética nuestros ancestros, "especialmente en un periodo del que no se tienen restos humanos".