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-Los graves abusos de la C.F.E., son peores que cuando era privada.
-Hay un tal Lucas, que es un verdugo.
-Lo usa el superintendente, como tal.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Columnas

HOMENAJE PERENNE
COLUMNA ESCRITA POR DON GONZALO MARTINEZ SILVA.

 





Cínica pretensión municipal de robar a la UAT
Quieren escamotearle 250 millones de Expo
Dicen que los invirtieron en instalaciones
La protesta femenil, el principio del fin

-De cuando el pueblo apoyo a Cárdenas.
-La expropiación petrolera una epopeya.
-Ahora ya no interesa. Denuncias actuales.

Parece mentira que cuando la industria petrolera mexicana ha crecido tanto que en ella sustenta México su economía, al pueblo le interesa menos el aniversario de su expropiación decretada el 18 de Marzo de 1938.
Nacido en Tampico, tuve oportunidad desde pequeño, de conocer las inquietudes obreras para mí indescifrales en aquella época, sus huelgas sus mítines. Mi padre era comerciante, tenía simpatía por aquella lucha, pues algunas veces le acompañé a los mítines petroleros de Tampico y Madero. Cuando se integró el sindicato que debe haber sido en los primeros años treintas, hubo una larga huelga en la Mexican Gulf Oil Co. la cual fue declarada inexistente y todos los huelguistas se fueron a la calle. Por cierto que esa empresa fue la única que no fue expropiada en el decreto del Presidente Cárdenas, pues se decía que en ella tenían intereses altos funcionarios del gobierno de Estados Unidos. Estos son recuerdos que a veces no se concilian con lo que quedó registrado oficialmente. Llegó el 18 de Marzo de 1938 y el decreto que todo mundo conoce. El pueblo, como está asentado en la historia, estalló en euforia patriótica. se echó a la calle en todas partes para demostrar su respaldo al Presidente Lázaro Cárdenas. Ya se ha dicho mil veces cómo, para pagar la indemnización a las compañías petroleras expropiadas que gestionaban el respaldo de sus gobiernos pretendiendo revivir la ``guerra de los pasteles del siglo anterior", el pueblo entregó todo. Los niños y los jóvenes, sin solicitud de nadie, rompían sus tradiciones alcancías, las ancianas sacaban para llevarlos al Presidente, sus viejas arras matrimoniales, sus ``grandes tesoros `` personales que lo constituían un pequeño anillito de oro o plata. Así se entregó el pueblo a una casua justa. Esa conmovedora epopeya no volvió a repetirse cuando López Mateos expropió las compañías de electricidad ni cuando López Portillo hizo lo mismo con la banca. Tampoco se vio con la expropiación de los ferrocarriles, antes del petróleo. Al paso de los años el pueblo de México celebraba con júbilo la expropiación petrolera y vio crecer la industria, desde sus tiempos difíciles, cuando los técnicos que trabajaban al servicio de las compañías extranjeras, abandonaron el país y dejaron al garete las instalaciones petroleras, suponiendo que todo se vendría abajo, que los mexicanos no podrían seguir explotando el oro negro. El pueblo fue testigo de que se superaron los escollos, que con la mexicana alegría, con el consabido ``hay se va ``, con el tradicional "importamadrismo" los ayudantes mexicanos de los técnicos extranjeros, pudieron mantener en operación la refinerías, las perforaciones, las estaciones de bombeo, y las ``llevaderas`` de carros tanques de ferrocarril y barcos tanque. Luego,fueron las universidades y Politécnico, las que prepararon los técnicos que ocuparon las vacantes que habían dejado los extranjeros. El pueblo también vio cómo el sindicato se fue haciendo rico, cómo la dirección sindical fue convirtiéndose en mafia, cómo la gerencia o dirección general por donde pasaron más políticos que técnicos entre otros Efraín Buenrostro, Moctezuma Cid y finalmente Mario Ramón Bateta. Todos ellos o la mayor parte de ellos, que inundaron a la industria de aviadores, de plazas innecesarias, de favoritos, con lo cual, desde hace muchos años, se advirtió que mientras que en Venezuela, o en los países árabes para producir un volumen determinado de petróleo, en México se requería tres más trabajadores. Ya el pueblo de México no celebra la expropiación petrolera, propiedad ahora del sindicato y de una burocracia de confianza que nunca llena. Ahora la celebración la hacen ellos, auque a veces dicen cosas interesantes, como las que dijo en su discurso de antier, José Sosa Martínez secretario general pelele del sindicato petrolero. Denunció lo que ya los periodistas auténticos, los periodistas no comerciados han denunciado públicamente, sobre el abuso del poder al crear a discreción puestos de confianza para proteger a amigos y familiares y en el caso concreto de Beta, que ha creado 3,500 plazas de confianza. Denunció también Sosa Martínez que en el pasado, muchos malos mexicanos que estuvieron frente de PEMEX, trataron de hacer volver a la empresa a manos extrajeras, como cuando Ruiz Cortines primero y López Mateos después, pretendieron entregar la petroquímica a particulares y la rescató Díaz Ordaz. Hizo denuncias en fin, que deben conocer todos los mexicanos, para que se den cuenta, cómo lo que le costó al pueblo ahora es disfrutado por unos cuantos. Hasta mañana